Kuta y Uluwatu... Surf, playas y sunsets en Bali

Dejamos el Tanjung Puting, esta vez en avión. Después de la primera experiencia preferimos no repetirla. Llegamos en poco mas de una hora a Surabaya donde cogimos un bus de noche con dirección a nuestro siguiente destino: Bali.

Entre cabezadas y ojos medio abiertos fuimos viendo de a pocos cómo entrabamos a Bali. Habíamos tenido una noche bastante pesada. Desde que llegamos al aeropuerto ya nos encontramos con nuestro primer percal, como diría Ana. Su mochila la habían puesto encima de algún contenedor de pescado y terminó con un pestazo insuperable. Incluso el conductor del taxi que nos llevó a la estación de buses puso una cara de pocos amigos cuando levantó la mochila y le vino el humillo aquel, y muy habilmente la giró en el aire para que no manchará el maletero, pobre hombre. En fin, cuando ya estábamos en el bus, a eso de las 2 de la mañana hicimos una parada en algún punto y me dí cuenta del frío que hacía, claro, yo iba en chanclas, camiseta sin mangas, bermudas y el aire acondicionado a tope, sin mencionar que fuera la temperatura estaba muy baja. Asi que a esperar que el conductor termine su cena para poder abrir el maletero y sacar algo de abrigo. Ana tuvo que tenerme abrazado para no congelarme en la espera. Pero ya una vez con el pantalon, polar, calcetines y demás, pudimos dormir tranquilos.

Nos despertamos a lo poco de llegar a Denpasar, la última parada de bus. Ya desde los atisbos de paisajes que tuvimos en el camino, pudimos vislumbrar el verde paisaje que nos iba a ofrecer Bali. Cuando llegamos a la estación nos encontramos con Mark, el chico inglés con el que habíamos hecho las clases de submarinismo en Koh Tao. Que Indonesia es lo bastante grande para encontrarse así. Después de una pequeña charla nos subimos a nuestro bus y nos fuimos a Kuta. Ya nos habían recomendado que no fueramos. Pero teníamos que verla. Una ciudad con muchas tiendas, creo que contamos 5 de Rip Curl en 3 calles seguidas, y plagada de guiris por doquier, a los que nos sumamos.

Encontramos un hostal muy bueno, un poco más caro que lo que habíamos pensado y visto, pero valía la pena. Además que empezaba la temporada alta y los precios estaba de alza... Ay temporada alta, que mal nos has venido! Al menos la habitación era muy bonita y que decir del hostal.

Kuta

Asi que aprovechamos para limpiar la mochila de Ana... Espera, que la abro... noooooo... la ropa también huele a pescado. No solo la ropa, todo lo que había en la mochila terminó con ese olor. Intentamos lavar las cosas con detergente y alguna esponja que compramos, pero nanay. Ana desmontó la mochila por partes y la llevamos a la lavandería con todas las demás cosas. Así que los 2 días siguientes Ana estuvo llevando uno de mis bañadores y una de mis camisetas, ya que su ropa no sobrevivió.

A partir de aquí empezamos a conocer Bali. Kuta no lo representa, pero después de los días que estuvimos en la jungla, un poco de ciudad nos bendecía el cuerpo. La playa esta abarrotada de gente y surfistas, muchos haciendo surf por primera vez y varios con unos años ya de práctica.

Surf

Yo me uní al clan amateur, nunca había hecho surf en tabla grande, siempre había hecho bodyboard, pero se me apetecía probar. Ana pasó y prefiere esperar a un día que yo le enseñe... Pillé al amigo del chico de la recepción del hostal. No hablaba inglés, creo que no sabía mucho y se moría de frío. Pero estuvo ahí conmigo las un poco más de 2 horas intentando surfear. Y he de decir que logré ponerme en pie.

Primera vez de pié

No puedo decir que hice surf, pero de aquí en adelante ya toca practicar. Eso sí, he de decir que terminé con un cansancio brutal en los brazos. No me acordaba lo que cansa el mar.

Ya con la maleta y la ropa limpia, aunque la maleta encogió como recién comprada, nos fuímos más al sur de Bali, a Uluwatu. Conseguimos un hostal y pillamos nuestro taxi. Era una calle, nada más. Si querías meterte en pueblo, tenías que meterte por largos caminos de tierra, cosa que no nos apetecía. Ni bien llegamos al hostal, lo primero que preguntamos fue: ¿dónde esta la playa más cercana? Nos indicaron una muy cerca, la de Uluwatu, a 5 minutos andando. Llegamos a lo que parecía un pueblito en la ladera de la montaña y a lo lejos se apreciaba el mar, con varios puntos negros surfeando las olas. Nos quedamos en un pequeño restaurante comiendo mientras disfrutabamos de la hermosa vista.

Playa de Uluwatu

No había mucha playa pero un trocito de arena encontramos después de pasar entre una cueva de la montaña. Y así pudimos relajarnos toda la tarde, tomando el sol y bañándonos en el agua fría del mar.

Al día siguiente cogimos una moto y nos fuímos a visitar las otras playas de las que habíamos oído hablar. Hacemos un pequeño inciso acerca de las motos en Bali... aquí está

Moticos Bali

La gran mayoría llevan unos brazos donde poder reposar la tabla y poder llevar comodamente la tabla y que no interfiera con la conducción. Continuamos... Primero fuímos a Dreamland, que cuando llegamos, después de tener que entrar por una preciosa entrada (valga la redundancia) de un resort, nos dímos con la sorpresa que se llamaba New Kuta Beach, que igual nos desviamos a otra, aunque esta no tenía tanta gente y mejores olas. Ana me animó y alquilé una tabla de bodyboard, creó que quería saber si era verdad lo que decía acerca del surf... jaja. Un par de horas después la confianza se restauró 😊Se tenía que esperar un poco para la racha de olas, pero al menos no tenías que competir con 50 tíos intentando coger la misma ola. Después de 10 años inactivo de surf, no estuvo tan mal la sesión, aunque las agujetas se presentaron otra vez, pero esta vez en las piernas... Ay la edad que mala es!! Esta vez Ana disfrutó un poco con algunas olitas y alguna que otra le pegó unos buenos revolcones que la dejaron en posición de tomando sol en la orilla... jijiji

Momentos después cogimos nuevamente la moto y fuímos hacía Padang Padang, donde estaban montando el chiringuito para la competencia de surf patrocinada por Rip Curl. La playa en si, es de las más bonitas que vimos en el sur. Aunque solo fuímos a relajarnos y disfrutar de la brisa del mar tumbados en la arena, con banda sonora de un tío que tocaba la guitarra super bien... ¿Qué más podíamos pedir... un pareo? Joeeeer... Vaaale, compramos el pareo... Ahora sí... ¿Qué más podíamos pedir?... Sunset en Uluwatu... Ahí va:

Uluwatu

Así terminaba nuestro día de playa, la noche nos deparaba un otro personaje. Fuímos a un restaurante cerca del hostal, donde servían comida de todo sitio, pero nos llamó la atención porque, además de sushi, tenían comida española, incluso paella. Nos decantamos por otros platos, pero Ana sí que cumplió un deseo... Tomarse un tinto de verano en Bali...!! jajaja. Después de la riquísima cena, nos quedamos conversando con el dueño del local y su esposa japonesa. Una pareja muy amable que nos contaron un poco de su vida y nosotros se la intercambiamos por el conocimiento de la comida peruana... Deben estar mirando internet para ver la receta del ceviche.

En fin, así terminaban nuestros días de playa en Bali, y aquí algunas fotos de estos días Kuta y Uluwatu.

Italo
Barcelona, España
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